NATURAL

La naturaleza impone su paso en la Patagonia Argentina. Sus diecisiete Parques Nacionales e innumerables reservas y áreas naturales protegidas, dan cuenta de un territorio vasto que ha sabido conservar sus riquezas. Sus prístinos paisajes constituyen el hábitat de la más increíble y variada fauna, que brinda espectáculos únicos a quienes se acercan a contemplarla. La práctica del senderismo por el circuito Huella Andina en la Patagonia Norte, es una excelente propuesta para alejarse del estrés, del ruido y dejarse envolver por la naturaleza en estado puro que ofrece la Patagonia.

Las Alas del Fin del Mundo

El petrel gigante sobrevuela el tranquilo Canal de Beagle mientras la embarcación se dirige al encuentro del pingüino magallánico. Acecha la skúa sobre la pingüinera. En el camino se ven albatros, fulmars, yuncos, colonias de cormoranes, patos vapores, gaviotas y gaviotines. Explorando la costa se observan ostreros australes, playeros, pitotois, chimangos y caranchos. El plato fuerte llegará, sin embargo, en tierra: el Parque Nacional Tierra del Fuego es el hogar del enorme carpintero magallánico y del tímido rayadito. Con suerte se avistarán también el periquito austral o cachaña y el picaflor rubí. Hay que buscar agachonas, remolineras, dormilonas, zorzales y cabecitas negras. En los espejos de agua se lucen cisnes, garzas, cauquenes y el martín pescador. Y, en las alturas, cóndores, jotes, águilas, azores y lechuzas. El fin del mundo es un reino de hermosas aves.

IMPORTANTE: La mejor época para visitar Tierra del Fuego es durante la primavera y el verano, cuando las aves anidan en colonias. El clima es imprevisible, por lo que se recomienda llevar, siempre, ropa de abrigo e impermeable.

Península de Valdés, santurario de la naturaleza

La Península Valdés fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1999 en la categoría Paisaje Natural. Ubicada en la provincia del Chubut, en la Patagonia, se adentra en las aguas azules del Océano Atlántico, formando el Golfo Nuevo y el Golfo San José. En sus 4.000 km2 habita la más variada avifauna de las costas patagónicas. La estrella indiscutida de este santuario natural es la Ballena Franca Austral (que llega cada año entre los meses de junio y octubre). Pero no está sola. La acompañan delfines, orcas, lobos y elefantes marinos, pingüinos de Magallanes y una gran diversidad de aves y fauna terrestre.

Escasamente poblada por el hombre, esta tierra árida en la que el celeste pleno del cielo se funde con el azul intenso de las aguas, es territorio de guanacos, choiques y numerosas especies de aves marinas. En las rocas de la costa, los cormoranes extienden sus alas y los lobos marinos duermen largas siestas al sol. También los elefantes marinos se suman al descanso, arrastrando parsimoniosos sus enormes cuerpos. Y en las puntas de la Península, donde los mares son abiertos e inquietantes, reinan las magníficas orcas.

La extensión de Península Valdés requiere de un día completo para visitar Puerto Pirámides –el único poblado del lugar- y conocer algunos de los puntos más importantes para la observación de fauna marina. Si lo que te interesa es recorrerla en su totalidad - en vehículo particular o en excursiones organizadas por agencias-, considerá una estadía de al menos dos días. Junto a las excursiones de avistaje también podés dedicarte a bucear, surcar las aguas en kayak, recorrer circuitos de trekking y salir en mountain bike.

Puntos estratégicos para la observación de aves y fauna marina:

La Isla de los Pájaros. Ubicada a unos 800 metros de la costa, es habitada por una gran cantidad de aves –flamencos, garzas blancas, gaviotas cocineras, cormoranes y ostreros negros- que pueden ser avistadas con binoculares de alta potencia y la asistencia del guardafauna del lugar.

Punta Norte. Durante la primavera austral llega a este sitio una importante colonia de elefantes marinos. Y durante todo el verano, es seguro encontrarse aquí con lobos marinos. Entre octubre y abril también pueden divisarse, con un poco de paciencia y algo de suerte, las orcas que se acercan hasta la orilla en busca de alimento.

Caleta Valdés. Otro sitio ideal para la observación de elefantes marinos.

Punta Cantor. Importante apostadero de elefantes marinos y refugio de varias especies de aves.

Punta Delgada. En esta playa, rodeada de profundos acantilados, suelen encontrarse cormoranes y otras especies de aves nativas, junto a elefantes marinos.

Punta Pirámide. Durante el invierno y la primavera se convierte en un excelente mirador de ballenas. En verano y otoño, el paisaje es dominado por una importante colonia de lobos marinos de un pelo.

Área Protegida Punta Loma. A 17 km de Puerto Madryn, alberga a una numerosa colonia permanente de lobos marinos, que puede observarse durante la bajamar (es preciso informarse acerca de los horarios de las mareas). Por la corta distancia que la separa de la ciudad, es un lugar ideal para ir en bicicleta.

Observación de aves en la Patagonia Austral

De las cumbres andinas, pasando por las estepas infinitas hasta la costa austral, la diversidad de aves de la Patagonia, que incluye especies difíciles de avistar en cualquier otro lugar y endémicas, vuelve imperdible el viaje del birdwatcher hasta esta enorme región del sur del mundo

80.000 parejas de pingüinos magallánicos en Cabo Vírgenes y una colonia de aproximadamente 30.000 pingüinos de penacho amarillo en Ría Deseado. Tranquilos estuarios donde anidan colonias de petreles y gaviotas, en los que se puede encontrar la rara hibridación de dos skúas. Lagunas en la estepa donde anidan miles de aves. Especies endémicas como la quiula, la caminera patagónica o el amenazado maca tobiano. Y en los bosques que el cóndor sobrevuela, la mirada atenta puede descubrir al carpintero magallánico.

En la provincia de Santa Cruz se han registrado 230 especies de aves, distribuidas en 3 grandes ecosistemas: la estepa patagónica, los ecosistemas marinos y los bosques de la Cordillera. La provincia posee, además, 17 AICAs (Áreas Importantes para la Conservación de Aves).

  • Cabo Vírgenes
  • Ría Deseado e islas adyacentes
  • Parque Nacional Monte León
  • Estuario del Río Gallegos
  • Estuario del Río Coyle
  • Meseta Lago Strobel
  • La Angostura y Alto Río Chico
  • Monumento Natural Bosques Petrificados y Estancia El Cuadro
  • Parque Nacional Perito Moreno y Reserva Provincial San Lorenzo
  • Meseta Lago Buenos Aires
  • El Zurdo
  • Laguna Nímez y costa aledaña del Lago Argentino
  • Meseta el Asador o Águila
  • Parque Nacional Los Glaciares y adyacencias (Estancia El Sosiego, La Soledad y Anita).
  • Estancia El Cóndor
  • Península y Bahía de San Julián

Valdés, la península de los pájaros

Numerosas especies de aves surcan los cielos azules de la estepa patagónica en la provincia del Chubut, en el sur de la Argentina. Otras, sin embargo, hay que buscarlas en tierra, porque no pueden volar.

Entre las aves que pueden avistarse en la Península Valdés están el cormorán imperial, que nidifica en zonas rocosas y en colonias; el cormorán real, muy similar al imperial, pero con mayor plumaje blanco; el gaviotín sudamericano, al que es común ver sumergirse en picada en el mar para capturar peces. Y también: el flamenco austral, la martineta copetona, la gaviota cocinera y el choique, un ave grande que no puede volar pero que corre velozmente.

Un punto estratégico para la observación de aves en la Península Valdés es la Isla de los Pájaros. A 5 km del Istmo Ameghino, en el sector sur del Golfo San José, esta isla alberga a gran cantidad y variedad de aves. Sitio de reproducción de varias especies, estas pueden ser avistadas desde la costa, a unos 800 metros, con binoculares de alta potencia y la asistencia del guardafauna del lugar. Desde el observatorio pueden verse flamencos, gaviotas cocineras, garzas blancas, cormoranes y ostreros negros.

Observación de aves en los bosques de la Patagonia

La generosidad de la naturaleza ha encontrado en la Patagonia su máxima expresión. La región de los lagos y montañas conserva en sus tierras los ecosistemas más variados, logrando el perfecto equilibrio entre belleza paisajística y preservación. En los árboles milenarios y las laderas más pronunciadas, las aves aguardan pacientes la llegada de los aficionados. En medio del silencio, se escucha el canto de la calandria patagónica, el cabecita negra austral, el zorzal blanco y el chingolo. Cerca de las aguas habitan las garzas, los cauquenes y los flamencos australes. A lo largo de toda la región, los bosques, praderas y montañas son custodiados por águilas y halcones. Por las estepas corren los choiques, también conocidos como ‘ñandú petiso’. Los bosques profundos se pintan de colores con la presencia de loros barranqueros y cachañas. Las aves sorprenden, se dejan ver. Entre la diversidad del entorno están ellas, realzando la belleza del lugar.

En Argentina se han identificado un total de 273 AICAs (Áreas Importantes para la Conservación de Aves), que cubren el 12% de la superficie del país.

En la provincia del Neuquén hay 277 especies de aves (lo que representa el 27% de la totalidad del país) y se identificaron las siguientes zonas AICAs cercanas al recorrido de la Ruta 40:

  • Parque Nacional Lanín
  • Parque Nacional Laguna Blanca
  • Reserva Provincial Tromen
  • Valle del Río Collón Cura
  • Parque Provincial Copahue - Caviahue
  • Aluminé - Moquehue
  • Parque y Reserva Nacional Nahuel Huapi

En Río Negro se han registrado alrededor de 290 especies de aves (el 28% del total nacional). En zonas aledañas a la Ruta 40 es posible identificar 2 AICAs:

  • Parque y Reserva Nacional Nahuel Huapi
  • Extensión Límite Este y Sur del PN Nahuel Huapi

Por último, en Chubut la avifauna abarca casi 260 especies (un 25% de la totalidad del país). En las cercanías de la Ruta 40 se encuentran las siguientes zonas AICAs:

  • Parque Nacional Lago Puelo-Río Turbio
  • Parque Nacional Los Alerces y Laguna Terraplén
  • Lago La Plata - Fontana
  • Reserva Provincial Aleusco

Algunas de las especies más representativas de toda la región de los lagos y montañas de la Patagonia son la calandria patagónica, el cabecita negra austral, el zorzal blanco, el chingolo, las águilas y halcones en la montaña, los choiques en la estepa y los loros barranqueros y cachañas en los bosques.

Encuentro con las ballenas en los mares del Sur

A metros de la costa y mar adentro, entre la alegría efusiva y la emoción silenciosa que embargan por igual a los viajeros, las ballenas –enormes- asoman sobre la superficie, improvisan saltos, muestran sus colas, posan coquetas para las fotos.

En Puerto Madryn, en las playas de El Doradillo –a unos 15 km de la ciudad-, se acercan tanto a la costa que parece posible tocarlas con sólo estirar los brazos. En la Península Valdés se mueven con total tranquilidad y confianza, y permiten que las embarcaciones se arrimen para observarlas –y fotografiarlas- en todo su esplendor. Un encuentro que se produce con total respeto: los hombres y mujeres de la Patagonia saben que estos gigantes habitaron estas aguas mucho antes que ellos, y que esta es su casa.

Las empresas que realizan el avistaje de ballenas se ubican en Puerto Pirámides, en la Península Valdés, a unos 100 km de Puerto Madryn. Las navegaciones pueden contratarse, a su vez, a través de agencias de otras localidades turísticas de la zona. Las salidas al mar se realizan en barcos y gomones semi-rígidos en compañía de guías expertos.

Sobre la Ballena Franca Austral:

Monumento Natural de los mares del sur, la Ballena Franca Austral es una especie protegida que llega a medir 15 metros de largo y a pesar entre 40 y 45 toneladas. Llegan a las aguas del sur argentino durante el mes de junio, cuando el frío comienza a hacerse sentir con fuerza en estas latitudes, para reproducirse y alimentar a sus crías. Las últimas en marcharse lo hacen en el mes de diciembre.

Punta Tombo, la gran pingüinera de la Patagonia

El Área Natural Protegida Punta Tombo alberga cada año, entre los meses de septiembre y abril, a la mayor colonia continental de pingüinos de Magallanes del mundo. Ubicada a orillas del Océano Atlántico, rodeada de estancias dedicadas a la producción lanera, es el sitio elegido por los pingüinos para reproducirse. Frente al mar, medio millón de pingüinos cuidan sus nidos de los depredadores, buscan comida (pequeños peces, anchoitas y calamares) para sus pichones, llenan el aire con sus graznidos y manchan el paisaje de blanco y negro. Los mejores momentos para observarlos son la mañana y el atardecer, cuando no hace tanto calor y los pingüinos acrecientan su actividad.

DATOS ÚTILES:Para llegar a Punta Tombo hay que recorrer cerca de 180 km hacia el sur desde la ciudad de Puerto Madryn, y unos 130 km desde Trelew. La ruta de acceso está en su mayor parte asfaltada, con un tramo de 20 km de ripio al final del trayecto, en el ingreso al Área Natural. En el ingreso al área se encuentra el Centro Tombo, con varias salas donde se puede conocer la vida en la tierra y en el mar de la fauna marina de las costas patagónicas. Diversos servicios y una confitería con una increíble vista panorámica del lugar se suman a los atractivos del Centro.

Avistaje de ciervos en el bosque pampeano

Un momento único para una misión única. Durante el mes de marzo, cuando en el hemisferio austral el verano deja paso al otoño, de los bosques de caldén de La Pampa emergen los ciervos colorados. Los machos lucen extraordinarias cornamentas que han estado desarrollando todo un año. Un sonido ronco atraviesa las grandes extensiones de pastos. La manada de hembras está alerta. Saben que los machos van a competir en un combate que puede ser a muerte: con la cabeza alta, desafiante, braman y marcan su territorio, su rebaño, su harén; las peleas no han de dejar a nadie impasible. Sólo puede ganar uno, y todos luchan por ser el ganador.

El avistaje de ciervos en brama se realiza en la Reserva Provincial Parque Luro, ubicada a 35 km de Santa Rosa, en la provincia de La Pampa, exclusivamente a través de visitas guiadas. La temporada comienza a principios de marzo y se extiende hasta mediados de abril. Las salidas, con un cupo limitado de participantes, se programan al amanecer y al atardecer, las horas de máxima actividad.